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miércoles, 8 de abril de 2015

TORRIJAS CON MIEL Y CANELA

TORRIJAS CON MIEL Y CANELA

Aquí estoy de nuevo participando en el 
proyecto "Reciclando Sabores", de Marisa y su blog Thermofan y de Rosalía y su blog Rossgastronomica 

Para la receta de este mes he aprovechado una barra de pan del día anterior y teniendo en cuenta que acabamos de pasar la Cuaresma, no podía dejar de hacer unas deliciosas torrijas, dulce típico de las celebraciones de Semana Santa en España.

Su asociación a la Cuaresma se debe tal vez a la necesidad de aprovechamiento del pan sobrante, que se consumía durante el tiempo en que no se podía comer carne. 

La torrija aparece ya documentada en el siglo XV  y como todos sabéis consiste en una rebanada de pan (habitualmente de varios días) empapada en leche o vino con miel y especias y, tras ser rebozada en huevo, se fríe con aceite.

Aquí van mis torrijas con miel y canela. La receta es originaria del Recetario de repostería tradicional de la Comarca Comunidad de Teruel (área de cultura). 





domingo, 15 de marzo de 2015

CAKE POPS DE CHOCOLATE

CAKE POPS DE  CHOCOLATE

De nuevo este mes de Marzo participo con el proyecto "Reciclando Sabores", de Marisa de Thermofan y de Rosalía y su blog Rossgastronómica. 

Esta vez participo con una receta dulce muy vistosa y colorida. 

Siempre tengo un bizcocho casero en casa que normalmente comemos para desayunar, pero a veces el bizcocho se va quedando seco y nadie lo quiere comer, ya he decidido que ni los restos de bizcocho hay que tirar, todo se puede aprovechar. Así que aquí va mi receta de "aprovechamiento" de bizcocho casero de chocolate. Por cierto, he aprovechado también el chocolate, ya que eran restos de tabletas que habían sobrado de otras recetas. 


sábado, 14 de febrero de 2015

CROQUETAS DE CARNE DE COCIDO



CROQUETAS DE CARNE DE COCIDO


Continuo adhiriéndome al proyecto "Reciclando Sabores", de Marisa y su blog Thermofan y de Rosalía y su blog RossGastronomica 

    Esta vez participo con una receta que asociamos por excelencia con el reciclaje de las sobras, del tipo que sean. Ya veis que no he sido muy original, pero en mi caso las croquetas son un manjar y una forma muy digna de aprovechar tanto la carne como el pescado , como cualquier resto de la nevera o despensa que no queramos tirar.

    Durante mucho tiempo fui reacia a elaborar las croquetas por mí misma, me parecía dificilísimo hacer una bechamel sin que aparecieran grumos y que quedara en ese estado perfecto de cremosidad. Pero siempre hay una primera vez, y aunque no salieron como yo quería, no fue del todo mal, suficiente como para seguir practicando una y otra vez.  Ahora, como os decía al principio, no nos pueden faltar en el congelador, en bolsitas con su nombre  (de queso, jamón, gambas, boletus, etc.) y vamos consumiendo según nos apetece.

    En esta ocasión os presento mis croquetas de carne de cocido. Están elaboradas con la carne que empleo para realizar mis sopas y consomés, tan ricos  y reconstituyentes en invierno, y que también utilizo para enriquecer algunas salsas o guisos de carne.




    INGREDIENTES

    50 g Mantequilla
    6 cucharadas de harina
    800 ml de leche
    200 ml de caldo de carne
    1/2 cebolla
    2 dientes de ajo
    Los restos de carne del caldo o cocido: gallina o pollo, ternera, jamón y ternasco (mi carnicero de confianza siempre sabe qué necesito para un rico caldo) 
    Aceite de oliva virgen
    pan rallado
    sal 
    pimienta
    huevos



    PREPARACIÓN

    Empezamos poniendo en una sartén la mantequilla y un poco de aceite, picamos la cebolla y el ajo finamente y dejamos que se sofría suavemente. Desmenuzamos la carne quitando huesecillos y pieles, y mezclamos bien con el sofrito.

     Cuando la carne esté bien doradita, echamos la harina y dejamos que tueste todo, esto es importante para que no sepa la bechamel a harina cruda. 

    Echamos sal y pimienta al gusto y empezamos a echar la leche caliente, poco a poco, mientras removemos para conseguir una bechamel espesita y sin grumos, podemos remover con unas varillas o una cuchara de madera y siempre con el fuego suave. 

    Cuando la masa se desprenda de las paredes de la sartén ya estará lista la bechamel. Aquí cada uno puede conseguir el espesor que más le guste, a mí me encanta la masa muy suave y el rebozado crujiente, tampoco muy líquida porque nos costará darle forma a las croquetas.

    Dejamos enfriar la masa en una fuente, tapada con un plástico tipo film para que no se reseque la parte superior, y a continuación en la nevera. Una vez frías se les da forma y se pasan por harina, huevo batido y pan rallado.

    Se pueden congelar si no vamos a consumir todas, ya que suelen salir unas 40 croquetas con las cantidades que os he recomendado. Yo suelo ponerlas en un plato sin que se junten entre ellas y cuando estén congeladas las pongo en bolsitas de congelación y a guardar...

    Las que vayamos a consumir se fríen en abundante aceite y se colocan en una papel absorbente para que suelten el aceite sobrante. Y listas... Deliciosas. Espero que os gusten